Fecha de publicación: Mie, Ago 9th, 2017
Internacional | Publicado por: Clarin

La cumbre de cancilleres de Lima denunció que en Venezuela ya no hay democracia

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). La cumbre de cancilleres y representantes de países de América y el Caribe realizada ayer en Lima condenó la “ruptura del orden democrático en Venezuela” y anunció que “no reconocerán a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente ni los actos que emanen de ella por su carácter ilegítimo”.

El duro documento fue firmado por diplomáticos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay y Perú. En conjunto manifestaron su “pleno respaldo y solidaridad” con la Asamblea Nacional (Parlamento) de mayoría opositora, que fue “democráticamente electa”.

La declaración fue presentada por el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Ricardo Luna, quien afirmó ante los periodistas que “lo ocurrido en Venezuela” en los últimos días “es un quiebre decisivo” en la situación política, y que “lo que tenemos ahora es que Venezuela es una dictadura”.

“Básicamente la declaración es un acuerdo sobre el hecho de que en Venezuela se ha roto el orden democrático, y restablecer ese orden, pasa por revertir la Asamblea Constituyente”, afirmó Luna.

El canciller chileno, Heraldo Muñoz, señaló en ese sentido que “Chile no acepta golpes militares, autogolpes o levantamientos militares”. “Queremos que se restablezca el orden democrático, a través de una negociación creíble, sincera, con efectos reales”, agregó.

La Declaración de Lima, en su “pleno respaldo y solidaridad” con la Asamblea Nacional “democráticamente electa”, señaló que todos los actos jurídicos que conforme a la Constitución venezolana vigente “requieran autorización” de la misma, sólo serán reconocidos cuando dicha Asamblea “los haya aprobado”.

Además, también expresó “su apoyo y solidaridad con la Fiscal General y los integrantes del Ministerio Público de Venezuela” y exigió la “aplicación de las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos”.

Los cancilleres también condenaron enfáticamente “la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales, a la violencia, la represión, y la persecución política, la existencia de presos políticos y la falta de elecciones libres bajo observación internacional independiente”.

En otro de los puntos, resaltó que en Venezuela no se cumplen los “requisitos y obligaciones” de los miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y respaldaron la decisión de “continuar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela”.

También se apoyó explícitamente al Mercosur por su decisión de suspender a Venezuela en aplicación del Protocolo de Ushuaia. Junto a esto, los cancilleres solicitaron suspender cualquier transferencia de armas a Venezuela mientras continúe esta situación en el país y pidieron a la presidencia protémpore de la CELAC y a la Unión Europea suspender la cumbre prevista entre ambas organizaciones para octubre de 2017 hasta que se solucione esta crisis.

En su último punto, la Declaración de Lima subrayó su apoyo “de manera urgente” a “todo esfuerzo de negociación creíble que y de buena fe” que cuente con “el consenso de las partes” enfrentadas en Venezuela, y que esté “orientado a alcanzar pacíficamente el restablecimiento de la democracia en el país”.

De la lista de 17 países que habían concurrido a la cumbre, sólo no firmaron el documento Uruguay, Granada y Santa Lucía.