Fecha de publicación: Mar, Dic 5th, 2017
Policiales | Publicado por: Infobae

La insólita “avivada” de Li Feng, el supermercadista chino acusado de traficar millones de pesos desde la Triple Frontera

Social
Tags

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). “Ponele que es más argentino que chino”, dice un investigador, como intentando dar una idea. Li Feng Hsieh está muy lejos de parecerse a muchos de sus colegas supermercadistas orientales, parcos, austeros en estilo de vida. Li Feng, de 41 años de edad, co-titular de una SRL dedicada a la importación según el Boletín Oficial, tiene el cuerpo torneado por visitas frecuentes al gimnasio, un BMW, luego otro BMW, un español más que fluido, una coqueta casa en Villa Urquiza. Por otra parte, a Li Feng se lo acusa de un delito sumamente argentino, por así decirlo, una vieja “avivada”, un clásico.

Todo empezó a comienzos de agosto pasado, como una causa por narcotráfico en el despacho del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, con la actuación del secretario Matías Latino. Un llamado anónimo y delator había llegado al 911: la pista indicaba que un Chevrolet Prisma supuestamente cargado de marihuana había salido desde la ciudad misionera de Puerto Iguazú, al filo de la Triple Frontera, lo que llevó a que González Charvay pidiera colaboración a la división Drogas Ilícitas de la Policía Bonaerense. La Superintendencia de Delitos Federales de la PFA se sumó luego al caso. El Chevrolet Prisma fue interceptado en la rotonda de Zárate. No tenía marihuana, sino medio millón de pesos distribuidos entre la guantera y el tablero. Hubo cuatro detenidos, que fueron liberados poco después. Establecer al dueño del dinero se volvió la principal incógnita.

Así, se montó una vigilancia conjunta entre ambas fuerzas que llegó hasta Villa Urquiza, un domicilio sobre la calle General Martínez, la casa de Li Feng. Otro Chevrolet Prisma, con una patente distinta a la del primero, fue seguido hasta el lugar. La PFA y la Bonaerense irrumpieron por orden del juez. Registraron el auto: había 900 mil pesos ocultos bajo el torpedo, con otros cien mil más dentro de la casa, un millón en total.

Li Feng fue arrestado junto a otros cuatro argentinos, todos oriundos de Puerto Iguazú. Había un pequeño arsenal, con diez armas cortas, pistolas como Glock .9 mm, una Smith & Wesson calibre .45, otra .45 marca Remington y dos escopetas, entre ellas una Beretta doble caño, calibre .12, junto a recargadoras de cartuchos y pólvora suelta. Los dos BMW, una camioneta X5 y un M5 valuado en más de 150 mil dólares fueron encontrados e incautados, así como dos máquinas contadoras de billetes.

La PFA incluso registró el interior de las paredes: personal de la Brigada de Explosivos aplicó un escáner, sin encontrar nuevos billetes. La Superintendencia de Delitos Federales, tras allanar la casa de Villa Urquiza, continuó con los comercios ligados a Hsieh, un supermercado de su propiedad y otros dos comercios ligados a su familia, donde se secuestró documentación. En el supermercado de Hsieh sobre la calle Gervasio Artigas se encontró, por así decirlo, mucho metal: 12 mil pesos en monedas, cambio chico.

Al fin y al cabo, Li Feng no resultó ser ningún traficante de marihuana, al menos no en la imputación del juez González Charvay y el secretario Latino: se lo acusa formalmente de contrabando de divisas, con una mecánica muy sencilla. De acuerdo a la investigación judicial, el supermercadista se dedicó a una suerte de bicicleta entre el mercado negro cambiario argentino y el mercado negro de las cuevas de dólares de Ciudad del Este, Paraguay, plena Triple Frontera.

Era un ida y vuelta muy lucrativo, que dependía de la cotización del dólar en territorio guaraní. “El dólar es más caro en Paraguay que en Argentina. Allí se vende dólar por peso y se hace una diferencia, para volver a comprar dólar blue en Buenos Aires”, apunta una fuente de peso alrededor del expediente.

El negocio es por lo menos antiguo, se hizo históricamente en otros países limítrofes, pero, nuevo o no, Li Feng lo habría llevado a otro nivel. El juez González Charvay y el secretario Latino sospechan que el supermercadista podía mover hasta 50 mil dólares por viaje, con una rentabilidad de 500 mil pesos mensuales, con actividades detectadas al menos desde agosto pasado. Los cuatro argentinos detenidos junto a él están acusados de ser sus paseros, encargados de mover el dinero. La Superintendencia de Delitos Federales continuó con los allanamientos en Puerto Iguazú con la firma del Juzgado Federal de Primera Instancia de El Dorado: una posible pasera fue arrestada con otros 40 mil pesos.

La bicicleta paraguaya del dólar, por llamarla de alguna manera, tiene una matemática que la PROCELAC –el ala del Ministerio Público Fiscal dedicada a investigar lavado de dinero dirigida por los fiscales Gabriel Pérez Barberá y Laura Roteta– envió al Juzgado Federal de Campana. La PROCELAC pudo establecer en el circuito legal guaraní un dólar de valor comprador a 18,50, moneda argentina a nivel oficial, con un precio para vendedor que llega a 19 pesos. La diferencia con un dólar porteño en el mismo parámetro de 17,55 a 18 pesos –los dos extremos de precio del último semestre– se vuelve evidente, más de tres pesos de ganancia por cada mil comerciados.

González Charvay, por su parte, buscó saber si Li Feng tiene vínculos con la mafia china, especialmente con Pi Xiu, la mayor tríada oriental que opera en el país, dedicada a extorsionar supermercadistas a sangre y fuego fuertemente reducida por investigaciones y allanamientos a cargo de la jueza María Gabriela Lanz y la división Defraudaciones y Estafas de la PFA que llevaron a la cárcel a su presunto líder, Yong Ye. Hasta el momento, Li Feng no tiene ningún vínculo detectado con la tríada. El procesamiento al supermercadista, apuntan fuentes judiciales, llegaría en los próximos días. Li Feng, hoy alojado en una dependencia de la Federal tras negarse a declarar en su indagatoria y luego presentar un escrito desvinculándose de la imputación, podría ser trasladado a una cárcel federal.