Fecha de publicación: Sáb, Abr 15th, 2017
Politica | Publicado por: La Nacion

El gobierno de la Ciudad recurre a sus empleados para los timbreos

Cuando Horacio Rodríguez Larreta llegó a la jefatura de gobierno porteño en 2015 decidió que la medida que se realizaba sólo en campaña funcione cada mes y cada semana: timbreos y call centers para informar sobre la gestión y también recibir propuestas de los vecinos. Así, un martes por mes, un ejército de entre 750 y 900 funcionarios y empleados de la ciudad de todos los ministerios destinan dos horas a recorrer una comuna por vez.

Al mismo tiempo, todos los días, dos turnos por jornada, el call center que el gobierno tiene en el barrio de Once se nutre de empleados rotativos que cumplen las mismas tareas, provengan de la dependencia que provengan. Cada ministerio debe aportar los empleados para cumplir tres turnos mensuales. Si bien en el gobierno se encargan de remarcar que las tareas son «estrictamente voluntarias», cuando se habla con los empleados, en estricto off the record, aseguran que rechazar el pedido no es bien visto por los jefes.

¿Cómo funciona el programa que elaboró Rodríguez Larreta para «estar cerca de la gente»? Cuando se aproxima la fecha de realizar el timbreo o de asistir al call center se le comunica a un agente de cada sector, en cada ministerio, que es el encargado de organizar su dependencia y de reunir el cupo que sea necesario. Si bien se anotan los empleados que quieren, hay que llegar al número estipulado y si son pocos los empleados de ese sector, la rotación es menor.

En caso de timbreo, el funcionario o empleado trabaja hasta que se hace la hora de la recorrida, que es de 16 a 18 horas, y sale a la calle. Se le asigna junto con un compañero una zona de la comuna y deben parar vecinos por la calle o tocarles el timbre para hablar de distintas temáticas de gestión y recopilar propuestas o críticas. En los días previos se les entrega la información que deben contar: la inauguración de un nuevo Metrobús; campañas de vacunación; cómo combatir el dengue; novedades de la ciudad. «Siempre temáticas de gestión, nunca de campaña», recalcan en el gobierno.

En el call center, las horas de trabajo se miden en llamadas exitosas: el objetivo ronda los 1300 por turno. En ambos casos, no se les paga un extra (justamente son voluntarios) ni se les proporciona la llegada al lugar. Cada uno debe garantizar su medio de transporte. A modo de «compensación» se les entrega golosinas y dulces y al final de la jornada se rifan tazas o remeras del gobierno de la ciudad como un premio.

«Siempre te invitan y, como supuestamente es voluntario, vos deberías poder elegir si ir o no. Pero no es así: vienen a presionarte y te dicen: «Chicos, hay que llegar a nuestro cupo, así que tiene que venir gente sí o sí»», explica Verónica, que trabaja en una sección del Ministerio de Turismo de la Ciudad y que prefiere no revelar su identidad.

«Básicamente es hacer un trabajo que no es el tuyo, para el que deberían contratar gente aparte y la excusa es que somos agentes del gobierno de la ciudad y si Larreta lo hace, vos también.» Efectivamente, de este tipo de actividades participan funcionarios de todos los escalafones, desde el propio Rodríguez Larreta hacia abajo.

Según explicó a LA NACION Federico Di Benedetto, subsecretario de Comunicación porteño, este tipo de tácticas dan «muy buen resultado». «La gente se sorprende al vernos, porque siempre se piensa que estas cosas se dan exclusivamente durante la campaña. Nos sirve mucho este acercamiento con el vecino porque de todas estas conversaciones surgen ideas y reclamos y hay un montón de planes que se arman de lo que cuentan los vecinos.»

Paula trabaja en el área de Relaciones Internacionales de la Ciudad desde hace poco más de un año y el mes pasado le tocó trabajar en el call center por primera vez. «En teoría son voluntarios, pero sos parte de un equipo y desde arriba bajan la línea de que te sumes. Si bien me gustó poder acercarle a la gente información que no tenía, me tocó hablar de un programa médico de la ciudad que no tiene nada que ver con mi trabajo.»

Sobre este último punto, aquellos empleados que vayan a realizar el call center, y no conozcan sobre el tema, reciben una capacitación media hora antes. Además, hay un responsable que, en caso de alguna duda más específica de algún vecino, sabrá qué hacer.

Carlos es empleado de la dirección general de Emprendedores. Si bien no le molesta hacer llamadas en el call center porque siempre «se habla de obras, nunca de Horacio», asegura que hay cierta presión de los jefes para participar y mostrar voluntad. «Llega una planilla y te vas anotando a las fechas que te quedan convenientes. Como se va contando cuánta gente se anota de cada dependencia es importante para tu director que vayas, porque siempre queda mejor el sector que manda más gente», explica.