Fecha de publicación: mar, May 15th, 2018
Espectáculos | Publicado por: Clarin

Palito y Cacho en el Luna Park: Una celebración de la canción popular

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). El encuentro entre dos de los mayores cantantes populares del país auguraba una fiesta a estadio lleno y así fue. Palito Ortega (75) y Cacho Castaña (71) le cantaron a la gente los éxitos que querían escuchar, sin dilaciones, ni titubeos. Hicieron un repertorio directo al corazón de un auditorio entregado al carisma de estos artistas que estrenaron en el Luna Park su nuevo espectáculo “Juntos”, que los reúne en torno de un pasado de exitosas composiciones que el público mantiene en su memoria. Exactamente así, porque si bien cada cantante tenía su hinchada, cantó con igual énfasis los hits de uno y otro.

Una serie de imágenes en dos pantallas gigantes anticipó el comienzo de un concierto que se prolongó por poco más de dos horas y media, y que encontró, ya subido el telón, a los protagonistas sentados mesa por medio. Castaña actuó conectado con una sonda plástica a un tubo de oxígeno, mientras que Ortega hizo de maestro de ceremonias durante el show con una envidiable energía. La idea de ambos fue desarrollar un repertorio pensando en el público y acertaron.

Tras los saludos de rigor, Ortega abrió el espectáculo con Viva la vida, para que el recinto se pusiera de pie imbuido de ese pegadizo estribillo. le siguió Matador, cantada en dúo, para abrir un set donde Castaña hizo una versión acotada de Soy Cacho de Buenos Aires, y enseguida Garganta con arena, Todavía puedo y Café La Humedad, la última, cantada a dúo.

Llegó el turno de Ortega (que se cambió la ropa informal del comienzo por un traje con corbata y luego por un colorido smoking) con Un muchacho como yo, Bienvenido amor, Corazón contento, el primer rock and roll de la noche, Despeinada, y un La felicidad como remate, con el público al borde del delirio. Por cierto, el auditorio fue monopolizado por gente con unas cuantas décadas encima que no le impidieron ser también protagonistas del permanente ida y vuelta que tuvo el show.

La orquesta sonó ajustada y potente, aunque aferrada a arreglos muy efectistas en busca de acentuar el contorno emocional de cada letra, en especial, en los temas de Castaña, por lo general más dramáticos. Cada uno de los cantantes tuvo su propio director musical: Lalo Fransen, el legendario compañero del Club del Clan de Ortega, y Jorge Raggio por el lado de Castaña Jorge Raggio. En cuanto, al desarrollo del espectáculo, fue Ortega el que llevó adelante el concierto, debido a la obligada inmovilidad de Castaña, con un manejo de los tiempos que mostró su enorme oficio.

Casi todos los temas fueron introducidos por una glosa en la que contaron cómo lo compusieron, en qué momento y detalles que tenían que ver con cada canción. El diálogo entre ellos fue parte del show, en el no dejaron de cambiar elogios y alguna que otra broma como cuando Ortega le dijo: “Vos que andás diciendo cada cosa”… Que podría haber sido en referencia a las desagradables declaraciones que hizo Castaña acerca de cómo enfrentar una violación, y que le valieron un generalizado repudio.

Llegó una sección de canciones más melódicas con Sabor a nada y A mí me pasa lo mismo que usted, cantadas por Ortega, y que desembocó en el momento más rockero de la noche, que comenzó con un video de Palito y Charly García ensayando Popotitos (Bony Moronie) para su disco Rock ’n’ Roll y enseguida una versión castellanizada de Johnny B Goode, de Chuck Berry, traducida sospechosamente como Johnny ven, ven.

Frente a una platea en la que se podía ver a Susana Giménez, Nacha Guevara, Carmen Barbieri, Anamá Ferreyra y Guillote Coppola, entre otros rostros famosos, Ortega reiteró en varios momentos del espectáculo su convicción de que la Argentina iba a salir adelante. “Vivimos una semana difícil, con el tema del dólar, pero estoy seguro que vamos a salir; no perdamos la esperanza ni la fuerza, hemos pasado por otras situaciones difíciles y hemos salido; no bajemos los brazos”, dijo el cantante que fue respaldado por una cerrada ovación que llevó a Castaña a gritar “viva la patria”.

Por la naturaleza de los artistas, el show transitó por el claroscuro de los repertorios; Ortega apunta a entretener mientras que Castaña tiene una veta más dramática. Ojeras de Buenos Aires y Tinta Roja hablan precisamente de este aspecto, mientras que Ortega cantó La sonrisa de mamá, como anticipo de la aparición en escena de la única invitada de la noche, Tini Stoessel, para cantar junto al tanguero, Y apareciste tú.

Un sketch del actor Matías Santoiani, que adelantó que el 23 de noviembre Juntos vuelve al Luna Park, le puso continuidad al espectáculo, que siguió con Cacho dedicándole “a las mujeres rencorosas” su Señora, si usted supiera y Para vivir un gran amor, tema de la telenovela Un mundo de 20 asientos. A su turno, Ortega respondió con ¡Decí por qué no querés!, Camelia, Estoy perdiendo imagen a tu lado y Muchacho que vas cantando, que parece reflejar como pocos el sentido del repertorio de Palito, “La gente tiene sus penas/porque otra pena le vas a dar”.

El cierre llegó con temas dedicados. Ortega hizo hincapié a lo largo del show en que el proyecto Juntos nació mientras le daba fuerza a Castaña durante su preocupante internación, en la que estuvo en coma inducido, y le dedicó con guitarra Canción para un amigo; y Castaña por su parte, devolvió el gesto de cariño con El último rey. A pesar del paso de tiempo, Ortega mantiene entero su caudal de voz, y las coristas hicieron un buen trabajo de apoyo vocal a lo largo del espectáculo.

Ojalá no puedas y Septiembre del 88, ambas en la voz de Cacho, abrieron la recta final, que puso de pie al Luna con Yo tengo fe. Entonces, los dueños de la noche se abrazaron entre lágrimas, quizás pensando en todo el camino que debieron hacer para llegar a este concierto y por el incondicional apoyo del público, una cuenta pendiente en el haber de Castaña. El bis lo coronaron con Caminando por la calle y La reina de la bailanta, dos espíritus musicales diferentes unidos por la popularidad.