Fecha de publicación: mié, Jun 27th, 2018
Internacional | Publicado por: Clarin

Duro golpe de la Corte Suprema de Estados Unidos a los sindicatos estatales

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos aplicó este miércoles un demoledor mazazo a los sindicatos del sector público al establecer que los trabajadores de la administración no tienen la obligación de pagar cuotas si no desean adherirse a algún gremio. La medida, que afecta a unos 5 millones de personas, pega también una fuerza vital del opositor partido Demócrata, justamente en un año electoral.

Inmediatamente conocido el fallo, el presidente estadounidense Donald Trump celebró: “¡Esta es una gran derrota para las finanzas de los demócratas!”, escribió el presidente, con la mente puesta en las elecciones legislativas de noviembre.

En una decisión que revierte una norma de más de 40 años de vigencia, el alto tribunal, de mayoría conservadora, falló por 5 votos a favor y 4 en contra sobre una ley del estado de Illinois que establece que los empleados públicos deben contribuir forzosamente al sindicato que haya elegido la mayoría. La norma establece de facto la implantación de un sindicato único dentro del grupo de trabajadores, por lo que, si la mayor parte de los empleados opta por una organización, el resto no podrá adherirse a otra ni negociar entablar conversaciones directamente con el empleador.

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La sala argumentó que esta regulación de Illinois, vigente también en 20 estados, viola la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza los derechos a la libertad de expresión, de asamblea y los mecanismos de reclamación y reparación.

La Corte explicó que los aportes sindicales no pueden ser defendidos con la justificación de que “promueven el interés de la paz en el trabajo” y creyó “infundado” el “miedo” a que hubiese conflictos si los empleados estuvieran representados por más de una organización.

“Los estados y los sindicatos del sector público no podrán cobrar cuotas a empleados sin su consentimiento”, escribió el magistrado Samuel Alito, cuando expresó la opinión de la mayoría.

El magistrado Neil Gorsuch, designado por el presidente Trump, dio el voto decisivo para la victoria del sector conservador. Poco después de este fallo, otro juez clave, el moderado Anthony Kennedy, de 81 años, anunció su retiro, por lo que Trump podrá ahora designar a otro juez conservador: la Corte estadounidense quedará así definitivamente inclinada hacia la derecha para sentenciar en temas de gran trascendencia nacional. En el disenso, la magistrada Elena Kagan escribió: “No hay manera de ponerle buena cara a este resultado. La mayoría ha anulado una decisión consagrada en las leyes de esta Nación, y en su economía, desde hace más de 40 años. Como resultado le impide al pueblo estadounidense, a través de los funcionarios locales y estatales, tomar decisiones importantes en cuanto a sus condiciones laborales. Y lo hace convirtiendo la Primera Enmienda en un arma, de tal manera que los jueces, ahora y en el futuro podrán inmiscuirse en políticas económicas y regulatorias”.

Por su parte, el Departamento de Justicia emitió un comunicado en el que saludó la sentencia y enfatizó que “los empleados públicos no deberían ser forzados a pagar a una unión contra su deseo y apoyar mensajes políticos con los que puedan discrepar”.

Consultada por Clarín, Sylvia Allegretto, copresidente del Centro de Dinámicas de Salarios y Empleo de la Universidad de California, Berkeley, dijo que “todavía no sabemos exactamente cuál será el impacto sobre los sindicatos. Pero puede esperarse que se produzca cierta disminución de la densidad sindical y quizás otros efectos, como la disminución de los salarios y otros beneficios. Sin embargo, no veo que esto vaya a suceder en el corto plazo y tal vez no suceda en lo absoluto. Ha habido un apoyo creciente para los sindicatos en los Estados Unidos, especialmente para los trabajadores más jóvenes. Entonces, quién sabe, tal vez esto ayude a galvanizar el apoyo sindical”.

La experta apuntó, sin embargo, que “algo que sí sabemos es que la tendencia, que ya lleva unos 40 años, de socavar los sindicatos en los EE. UU, continúa, al mismo tiempo que crece y se amplía la desigualdad. El inherente desequilibrio de poder entre el capital y el trabajo se desplaza un poco más (y de nuevo) hacia el capital, las empresas y las elites adineradas”.

Jake Rosenfeld, profesor de Sociología y experto en temas sindicales de la Washington University de St Louis, dijo a Clarín que “los sindicatos del sector público han tenido años para prepararse para este resultado. En 2016, la Corte se estancó en un caso similar, y lo único que salvó a los sindicatos de la derrota en aquel momento fue la muerte del juez conservador Antonin Scalia. Por lo tanto, los sindicatos del sector público de todo el país tuvieron tiempo para preparar estrategias para mantener su membresía”.

Rosenfeld señala el impacto político de esta medida: “La gran pregunta es cuáles son las ramificaciones políticas. ¿Cuánto daño causará esta decisión a los recursos del Partido Demócrata? Aquí creo que hay pocas dudas de que muchos de los recursos que los sindicatos del sector público alguna vez dedicaron a la política, necesitarán ser redirigidos hacia los trabajadores y esto será una desventaja para los demócratas. Muchos funcionarios pronto se darán cuenta de cuán incómoda es la vida sin las contribuciones financieras y organizativas que brindan los sindicatos del sector público. Como resultado, algunos estados dominados por los demócratas explorarán formas de ayudar a los sindicatos del sector público a la luz de este revés”.

La gran fuerza sindical en Estados Unidos está arraigada en el sector público. Sólo el 6,5% de los empleados del sector privado está sindicalizado y los expertos no creen que la decisión de la Corte tenga impacto alguno en ese ámbito.