Fecha de publicación: dom, Jul 29th, 2018
Salud | Publicado por: Clarin

Los poderes curativos de la naturaleza

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). Robert Zarr ve los síntomas a cada rato. Por lo general se trata de un adolescente estresado y ansioso, o un niño con sobrepeso. Afortunadamente, hay una receta simple.

“Extiendo al menos una receta o más al día; en realidad dejo que el paciente la escriba”, dijo Zarr, un pediatra en Washing­ton, a The New York Times. ¿La cura? Salir.

Zarr es parte de un creciente grupo de doctores y científicos que abogan por estar al aire libre como tratamiento para males físicos y mentales. Su organización sin fines de lucro, Park Rx America, creó un sitio en Internet que ayuda a doctores a encontrar parques locales y escribir recetas personalizadas con la ubicación de un parque, el tipo de ejercicio y la duración.

Algunos estudios han sugerido que pasar tiempo en la naturaleza, específicamente en bosques, podría reducir el estrés y la presión arterial, mejorar la variación de la frecuencia cardíaca y reducir los niveles de cortisol.

No todos los investigadores están convencidos de los poderes curativos del bosque, pero Hiroko Ochiai sí lo está.

“Por lo general exhorto a los participantes a que se sienten o acuesten en el suelo del bosque y escuchen los sonidos”, dijo Ochiai, cirujana en el Centro Médico de Tokio, capacitada en terapia de bosque.

La tradición japonesa del shinrin-yoku, o baño de bosque, aboga por los beneficios saludables de estar en tranquila comunión con la naturaleza, y se ha abierto paso a Occidente. La Asociación de Terapia de Naturaleza y Bosque ha certificado a más de 300 personas en todo Norteamérica para ser guías de terapia de bosque, entre ellas psicoterapeutas, enfermeras y doctores.

Amitha Kalaichandran, una doctora en Ottawa, Canadá, encontró cierta medida de tranquilidad cuando ella misma probó el baño de bosque. Ella y otras 10 personas partieron en una caminata guiada, consciente y muy lenta a través del bosque.

“Salí sintiéndome relajada y más en paz”, escribió en The Times, “aunque con al menos dos docenas de picaduras de mosquitos que parecían inmunes al repelente”.

Algunos investigadores han sugerido que químicos emitidos por los árboles, los así llamados fitoncidas, tienen un efecto fisiológico en los niveles de estrés. Otros señalan los sonidos del bosque —aves que trinan y el crujir de hojas— como el bálsamo.

“El mundo natural hipersónico puede ser reconfortante y las cosas siempre se mueven, incluso si nosotros estamos quietos”, dijo Ochiai.

Los estadounidenses no están esperando a que los médicos les ordenen salir. De acuerdo con Kampgrounds of America, el año pasado acamparon 2,6 millones de hogares estadounidenses más que en 2016.

Ha surgido una multitud de compañías para ofrecer un escape a los neoyorquinos estresados. Camp Rockaway comenzó a ofrecer una experiencia de campamento temporal en Fort Tilden, en el barrio de Queens, el otoño pasado; este año, la compañía está montando una docena de tiendas de campaña en el patio de un antiguo edificio de sauna público estilo Art Decó, cerca de la playa.

Kent Johnson, quien dirige la compañía, dijo que el argumento de venta principal era la fogata comunitaria, donde gente de todos los ámbitos asa malvaviscos y charla. “Realmente es un antídoto para la adicción al teléfono celular”, dijo.

La ciencia todavía no llega a un consenso, pero podría ser un antídoto para mucho más.