Fecha de publicación: sáb, Oct 6th, 2018
Internacional | Publicado por: Clarin

Brasil: Si hay balotage, el PT saldrá a negociar con todos y conceder para intentar ganar

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). Las dos últimas encuestas sugieren que Jair Bolsonaro logró sacarle varios cuerpos de ventaja a Fernando Haddad. Una de ellas, publicada el mediodía de este sábado, le otorga al candidato de la extrema derecha 42% de los votos válidos (que excluyen blancos y nulos); y al petista le confieren 27,8%. Ante este escenario, el análisis de las consultoras apuesta a que ambos presidenciables resolverán la disputa en la segunda vuelta, el 28 de octubre próximo. Siempre y cuando “no exista un cambio repentino e imprevisto en el cuadro que exponen los sondeos” aclaró Marcos Coimbra, sociólogo y director del Instituto Vox Populi. Marcia Cavallari, titular de Ibope, compartió ese pronóstico: “Creemos que la elección no se definirá ahora”.

A Fernando Haddad no le ha resultado fácil hasta ahora lidiar con una campaña de apenas 25 días. Lo reconoció, explícitamente, en el último debate de los presidenciables transmitido el jueves por la noche por la TV Globo. El recién se convirtió en la cabeza de la fórmula de la alianza “Brasil feliz de nuevo” el 11 de septiembre pasado, a partir de la impugnación de la candidatura del ex presidente Lula da Silva. En ese corto espacio de tiempo, el petista tenía una tarea central: conquistar la mayor cantidad posible de los votos que había ya acumulado el líder del Partido de los Trabajadores, preso en Curitiba. Hace menos de un mes, las encuestas que todavía medían la popularidad de Lula, le daban nada menos que 39% de las intenciones de voto; por entonces, Jair Bolsonaro no conseguía sobrepasar 20%.

Fue ese martes 11, una fecha mundial trágica, que Haddad se lanzó a la carrera bajo una consigna inicial: “Lula es Haddad, Haddad es Lula”. Tal simbiosis habría de funcionar perfectamente hasta fines de septiembre. El filósofo y profesor universitario, que había mostrado una pobre adhesión hasta entonces (de 4%), llegó rápido hasta 22% de las preferencias del electorado. Pero desde comienzos de esta semana la cuesta se volvió empinada para el ex ministro de Educación. Y mientras Bolsonaro era abrazado por 39% de los votantes consultados (según Datafolha del último viernes) Haddad quedó pudo trepar solo 3 peldaños, hasta el 25%.

¿Cómo se forjó ese escenario? Quien respondió al interrogante fue Coimbra: “Lo que indujo a un conjunto heterogeno de fuerzas políticas a agruparse (en el bolsonarismo) fue un denominador común: el antipetismo. Con la candidatura de Bolsonaro el antipetismo asumió su rostro más explícito”. El experto de Vox Populi marcó otros rasgos que caracterizan el sorpresivo surgimiento de Bolsonaro. “Aprovechó también el sentimiento de inseguridad que impera” en el país; y reflejó, sobre todo, “un fracaso de las élites políticas de centro y de la derecha civilizada. Fueron incapaces de ofrecer opciones contemporáneas”.

Claro que esto no explica la totalidad del fenómeno. Si bien es cierto que Haddad contó, al menos en parte, con la transferencia de votos de Lula da Silva, también debió cargar sobre sus espaldas una pesada mochila: las contradicciones de su partido y la falta de autocríticas por hechos de corrupción que le endilgaron a la agrupación. A eso se le sumaron las internas de la dirección petista, en la que surgieron antiguos enojos. A Lula le recordaron que en 2010 había marcado a Dilma Rousseff como su sucesora, cuyo segundo período terminó con un drama. Una de las críticas que plantearon sus correligionarios fue que Dilma no tenía un compromiso con el PT y que ella “ignoró” los concejos que le ofrecía el propio Lula.

Este contexto podrá condicionar a Haddad en un segundo turno, en caso que Bolsonaro no arrase este domingo. El abogado y filósofo irá a presentarse, a partir del 8 de octubre, como el antídoto frente a un eventual presidente autoritario, personificado por el ex capitán del Ejército. Pero si su objetivo, y el del PT, es llegar al Palacio del Planalto, no bastará con poner en marcha nuevas tácticas publicitarias; por ejemplo, como piensan ahora, aumentar la agresividad contra el bolsonarismo. Todo sugiere que las chances de Haddad deberían venir de los votos que hoy tiene el laborista, de centro izquierda, Ciro Gomes. Con todo, ese apoyo no sería suficiente. El gran desafío que irá a enfrentar el ex intendente de San Pablo es constituir una muy amplia alianza, que incluya también aquella militancia original del Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB) que se niega a abastecer a Bolsonaro.