Fecha de publicación: lun, Oct 8th, 2018
Sociedad | Publicado por: Clarin

Despegue exitoso: el satélite argentino Saocom ya viaja rumbo al espacio

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). Un día más tarde de lo previsto originalmente, el Satélite Argentino de Observación con Microondas (Saocom 1A) completó su fase de inicialización y comenzó su ascenso hasta los 620 kilómetros de altura.

Poco antes de la medianoche, el lanzador reutilizable Falcon 9 Block 5, de la firma SpaceX, puso en órbita el módulo argentino, que llevó más de una década de trabajo.

Este cuerpo de paneles y antenas es que permitirá anticipar inundaciones, desastres naturales y crear mapas de desplazamiento de glaciares.

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) realizó el despegue desde la Base Vandenberg en California, Estados Unidos.

Los vehículos Falcon, propiedad de la firma SpaceX del millonario Elon Musk, son considerados los más fiables del mundo. Entre todas sus versiones, apenas han tenido tres misiones fallidas en más de 60 intentos. La empresa fue la que pidió postergar un día el lanzamiento (estaba previsto para el sábado), para terminar de ajustar detalles.

La separación del satélite y el cohete se concreta al alcanzar la altura deseada, 16 minutos después del lanzamiento. “En ese lapso, se despliegan los paneles solares que buscan su orientación hacia el Sol. Cinco minutos más tarde se establece contacto con una estación portátil en Tahití, propiedad de SpaceX para comprobar su estado. Ya que el satélite posee una equipo de comunicaciones que transmite una señal que se puede medir en Tierra”, explicó a Clarín el ingeniero electrónico Jorge Medina, jefe del Proyecto Saocom en la CONAE.

Los satélites en órbita baja utilizan señales de navegación para determinar su posición en el espacio y permitir que sus trayectos a través del espacio se fijen con una precisión extremadamente alta, conocida como determinación precisa de la órbita.

“Hay que ser muy exactos de la ubicación y mediante la información que suministra la Agencia Espacial Europea (ESA), es posible corregirla. Ya en la madrugada, una vez estabilizados sus sistemas, se procederá a desplegar el Radar de Apertura Sintética (SAR), carga principal del satélite”, describe Medina.

El mismo desplegará una órbita polar de baja altitud, que se utiliza para supervisar la Tierra y cubrir su superficie por completo. El satélite se mueve casi en círculo y completa cada órbita en unos 90 minutos. Se ubicará en una órbita polar Sol-sincrónica a una altura de 619,6 km sobre la superficie de la Tierra. Esta órbita permite cartografiar globalmente la Tierra en gajos avanzando sobre las latitudes.

“La puesta a punto de todos los sistemas del satélite, junto con la calibración del instrumento, lleva unos 8 meses. Mientras que la vida útil del Saocom es de 6 años como mínimo. El principal inconveniente es la falta de combustible líquido, ya que al agotarse, no es posible seguir utilizándolo”, advierte Medina.

El gran desafío que afronta una vez ubicado es el viento solar, un fenómeno caracterizado por la emisión de gas, compuesto por una serie de partículas dotadas de carga eléctrica capaces de viajar a través del espacio a velocidades que oscilan los 450 kilómetros por segundo.

“El viento solar empuja los objetos y hace que los satélites se desplacen de su órbita. Por lo tanto, es necesario enviar un comando para corregir las coordenadas. Si el satélite no tiene combustible, no es posible realizar las correcciones de posición”, apunta Medina.

La construcción del Saocom 1A -tendrá un hermano mellizo en órbita para 2019- demandó casi 11 años para su desarrollado y fabricación, a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con organismos y empresas como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), VENG, INVAP, contratista principal del proyecto.

Se trata de un satélite para observación, pero a diferencia de los ópticos o los térmicos, que toman fotografías o miden temperatura, su Radar de Apertura Sintética (SAR) opera en la porción de las microondas del espectro electromagnético. ¿Qué significa esto? Que se ve favorecida la observación nocturna ya que no depende de la luz solar y tampoco interfieren las condiciones de la atmósfera, como nubes o tormenta.

En cuanto a sus prestaciones, hay una larga nómina que incluye usos en agricultura, hidrología y prevención de desastres naturales. Brindará a los organismos públicos información de incendios, erupciones, terremotos, avalanchas y derrumbes. Además, ofrecerá servicios al agro para el monitoreo de crecimiento de cultivos y para analizar si es necesario fertilizar o no.