Fecha de publicación: dom, Oct 21st, 2018
Turismo | Publicado por: Clarin

Asado, danzas folclóricas, paseos y otros placeres en Luján

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). El legado imperecedero de Santiago Ayala (“El Chúcaro”) y Norma Viola parece pasearse por Luján para marcar los pasos exactos que exhiben tres bailarines del Ballet Municipal de esta ciudad bonaerense. Daniel Bergerot, su hija Delfina -una firme promesa que asoma con 11 años- y Cristina Lagomarsina logran despertar la admiración del público, que atraviesa el parque de 90 hectáreas con la mira puesta en la fama de las carnes asadas del restaurante Rodizio Campo.

No bien saltan desde el carro tirado por un tractor que los acerca desde la entrada, los visitantes avanzan decididos en dirección al salón comedor. Pero se detienen súbitamente en medio de los tarros lecheros y los sillones de mimbre que decoran la galería exterior, subyugados por las melodías encadenadas de un gato doble, un escondido, una chacarera simple y un chamamé. Más que la música son las danzas, interpretadas por sus mejores exponentes, la razón de fondo que los induce a hacer una escala.

Aunque se escuchan palmas mechadas con gritos de aliento, no es fácil complacer a estos eximios bailarines, que insisten con la propuesta de brindar una demostración didáctica que demanda la participación activa de todos los presentes. Algunos superan la timidez y se largan a la pista como audaces aprendices, mientras la mayoría prefiere observar la escena a distancia, escudada en las virtudes de la picada de bienvenida.

Para esos adelantados que ya disfrutan del sabor de las empanadas criollas, el salame y los quesos de Mercedes, los sandwiches de bondiola y la inigualable berenjena al escabeche -la mejor carta de presentación del chef correntino Ricardo Aranda-, la clase abierta de ritmos folclóricos se reduce a un leve meneo del cuerpo y algún paso fallido, casi imperceptible, sobre el sendero de ladrillos.

El segmento artístico del día de campo -encendido por el zapateo y el zarandeo- moldea el espíritu animado que imperará hasta el final de la jornada, anunciado para las 18. Así, la excelencia gastronómica de la casa pasa a ser una pieza más de un programa tan nutrido que deja asignaturas pendientes, una buena excusa para repetir la visita.

El entusiasmo de los que se anotaron para el concurso de arquería no se condice un rato después con la escasa puntería de los participantes. Pero en la agradable atmósfera que aquí se respira no hay lugar para frustrarse. La diversión es la consigna y una cabalgata, un desafío en mountain bike y un circuito de tirolesa de 300 metros entre las copas de los árboles más portentosos contribuyen para que el ánimo no decaiga.

El campo vasto plasmado a la sombra de árboles centenarios es una extensión del típico paisaje de la pampa húmeda que acompaña a Alcides Scardulla en su trayecto de 22 kilómetros en bicicleta desde el pueblo La Fraternidad. “Trabajo aquí desde 1992 y puedo decir que nadie se va de acá insatisfecho después de probar los once cortes de asado servidos a la espada”, sostiene el mozo más veterano. Las loas a la especialidad de Rodizio son un solapado reconocimiento a Pedro Vizgarra, que ya era un renombrado parrillero cuando dejó Monte Quemado, su pueblo natal en Santiago del Estero.

Como un hábil espadachín que sale a escena para afrontar el desafío mayor, Scardulla suelta sobre los platos una abundante porción de molleja y regresa para deleitar a sus huéspedes con chorizo, morcilla, tira de asado, vacío, colita de cuadril y el sabroso lechón que corona la faena. Restan cinco piezas del repertorio, pero -al menos para este privilegiado cronista- por esta vez es suficiente. El veredicto del centenar de comensales es unánime: aprobado, con la irresistible tentación de reincidir.

Luces tenues y cuadros ilustrados con motivos campestres completan el marco que acompaña el almuerzo. La austera decoración del comedor de estilo colonial es un acierto: no conviene perder de vista los intensos sabores que sugieren el buffet frío y las carnes ni la secuencia de cuadros naturales que se cuela desde el parque. Hacia esos ventanales cargados de verdes intensos apuntan las miradas de la gente, plácidamente entregada al placer de la sobremesa. Afuera ruge el motor del tractor, que espera trasladar a sus pasajeros hasta la granja. Otra clase magistral espera allí. La guía Macarena enseña la técnica para ordeñar una vaca y luego instruye sobre la forma más delicada de vaciar las mamaderas en las bocas demandantes de cinco corderos.

El previsible alboroto de los chicos plantados cara a cara con los animales se aquieta y el entrenador Ezequiel Gómez conduce hasta el establo donde reposan cinco caballos árabes aptos para competir en carreras de resistencia de 100 kilómetros. El veloz FG Suavecita acaba de retribuir la dedicación de su mentor al adjudicarse una competencia en Bragado. A puro chillido, un pavo real, un gallo de riña y una llama también demandan atención y señalan los pasos finales de los turistas, que caminan entre los corrales como rigurosos catadores, dispuestos a llevarse en las retinas hasta el último detalle que sale a la luz en Rodizio Campo.

Cómo llegar. De Buenos Aires a Rodizio Campo son 75 km por Acceso Oeste hasta Luján y ruta 5; desviar hacia la derecha por la ruta 47 y girar hacia la izquierda por el tramo viejo de la ruta 5; se puede llegar a Rodizio desde el km 68 (por calle Pascual Simone, cruzar la vía y girar hacia la izquierda por Alsina) o el km 71, a través de un camino consolidado de 500 metros; dos peajes, $ 80; en “Hora pico”, $ 100.

Micro 57 Atlántida desde Palermo hasta Luján, $ 108; con SUBE, $ 49; desde Plaza Once, $ 91,20; con SUBE, $ 41.

Tren Sarmiento desde Once hasta Luján con trasbordo en Moreno, $ 34 ida; con SUBE, $ 17.

Dónde alojarse. Hotel Hoxon: habitación doble con desayuno, TV cable, wi-fi, estacionamiento y piscina climatizada descubierta, $ 2.050; triple, $ 2.450; cuádruple, $ 2.770; quíntuple, $ 3.100; doble Special, $ 2.400; triple, $ 2.850; cuádruple, $ 3.200; quíntuple, $ 3.550; doble Prefer, $ 2.700; doble Vip, $ 3.300 (www.hotelhoxon.com).

Hotel del Virrey: habitación doble con desayuno, TV cable, wi-fi y cochera, $ 1.400; triple, $ 1.780; cuádruple, $ 2.100; para 5, $ 2.450 (www.hoteldelvirrey.com).

Cuánto cuesta. Día de campo, $ 1.590; de 4 a 12 años, $ 1.090; compra anticipada online, $ 1.350 adultos y $ 925 menores. Incluye desayuno, picada de campo, almuerzo (mesa buffet, carnes al asador, postre y bebida sin alcohol), merienda (tortas fritas y pastelitos) y actividades, como visita guiada a la granja, arquería, fútbol, vóley, tirolesa, mountain bike y cabalgata.