Fecha de publicación: sáb, Nov 3rd, 2018
Sociedad | Publicado por: Clarin

Vende empanadas y pastelitos en el Chaco para traer a su bebé al Hospital Garrahan

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa).  La historia de la chaqueña Juliana Benítez, de 21 años, es atrapante por el valor y la determinación con la que esta futura profesora de Lengua y Literatura ha decidido encararla.

Pero en el andar hacia ese sueño de lograr el título universitario fue mamá joven y otras urgencias se interpusieron en su proyecto. Tuvo que dejar el colegio en 5° año porque su bebé, León, fue diagnosticado con apnea hace un año, cuando tenía tres meses. Inició un camino que no sabe cuándo ni cómo va a terminar. La apnea del sueño que padece su hijo es una afección que hace que deje de respirar por intervalos mientras duerme.

Primero lo atendió en el hospital pediátrico Avelino Castelan, en Resistencia, hasta que por consejo de especialistas y su entorno decidió viajar a Buenos Aires para hacer una consulta en el Hospital Garrahan. Cuando llegó a la Capital después de haber reunido peso sobre peso para el viaje, los médicos determinaron que su hijo quedara internado 16 días.

El caso era más grave de lo que había imaginado. El nene tenía problemas en la sangre y otras afecciones relacionadas con la enfermedad de base. Hubo que hacer estudios del sueño, neurológicos y hematológicos. Juliana estaba sola en la ciudad, con su bebé de cinco meses, sin dinero y en un lugar donde no conocía a nadie.

Una señora empezó a acercarle comida, mate, a dejarle lavar la ropa en su casa. “Sin su ayuda, no habría podido sobrevivir en Buenos Aires”, agradeció Juliana en declaraciones a Miriam Lewin, de TN.

Cuando le dieron el alta provisoria, tenía que volver a los dos días al hospital con León para hacerle un control antes de regresar al Chaco. Como no podía pagar un hotel, recurrió a la Casa de la Provincia del Chaco. “Me dieron un alojamiento, pero yo no podía quedarme ahí con mi hijo. La habitación no tenía ni ventilador ni ventana y la asistente social se disculpó: “Es lo que tengo para ofrecerte, mamá”, me dijo. De nuevo, su hada madrina la ayudó y la alojó en su casa.

Pero los viajes tenían que repetirse si quería que León se repusiera. Las inyecciones diarias recetadas no surtieron efecto. Empezó a faltarle vitamina B12. León llegó varias veces con su mamá a Buenos Aires. El papá de León le pasa lo que corresponde y muy pronto, como consiguió un trabajo en relación de dependencia, el bebé tendrá obra social. Eso es una buena noticia, pero no alcanza.

Por eso Juliana ideó campañas para recaudar los fondos necesarios. Organizó rifas, horneó pastelitos y alfajores, hizo empanadas, cocinó locro para el Día de la Bandera con el fin de juntar lo necesario para cada uno de los trayectos. Lo hizo en el barrio 17 de Octubre, donde vive con sus abuelos. “porque no tengo cómo moverme y León toma todavía el pecho”. Y la gente, solidaria, respondió.

Esto se leía en su Facebook, Julii M B Benitez: “Para el sábado 27, ¡venta de empanadas, de carne y pollo! 100$ la docena de pollo y 110$ la docena de carne, frita y horno. Es el último fin de semana que tengo para poder recaudar dinero y que el viaje de mi hijo pueda ser posible. León debe viajar el 31 de octubre y la verdad que esto se me está complicando muchísimo. Quisiera pedir de su ayuda por favor ya que mi hijo necesita hacerse estos estudios y que lo vea este médico, que es el único que puede encontrar lo que tiene y cambiar su tratamiento. Este viaje es muy importante para él, no encuentro una salida. Pedí ayuda al Gobierno pero no me dan una respuesta. Todo esto debe seguir saliendo de mi bolsillo para poder pagar un lugar como la gente para él. Estoy desesperada y no puedo Este es mi número de celular 3624002086 desde ya muchísimas gracias !! Ayúdenme a compartir esto”.

Y continuaba también en Facebook: “¿Que si me da vergüenza? ¿Si me da pena? ¡No ! No me da vergüenza ni pena hacer todo lo que hago por vos, no me da vergüenza vender empanadas, pastelitos ni rifas para cada viaje tuyo. Aún si tuviera que salir a la calle a vender o golpear puertas para que me ayuden, no me importa: lo haría con la frente en alto. ¿Y sabes por qué? Porque soy tu mamá y haría cualquier cosa por tenerte, por verte despertar hoy y siempre a mi lado. Te juro que me duele, el miedo me invade, tengo tanto miedo de que te me vayas. No quiero ni pensarlo, pero soy consciente de lo que puede pasar. Sos mi amor, mi vida, mi mundo, no puedo evitar sentir dolor por dentro. ¿Cómo explico esto? Cómo no llorar, cómo no sentir miedo a no lograr lo que necesitás para viajar. Hoy, doy gracias a Dios porque te están ayudando, la verdad es que jamás creí que íbamos a llegar tan lejos. Es fácil decir: ‘Quédate tranquila, no pienses así’, pero ¿quién se pone en nuestro lugar? Yo voy a luchar hasta no poder más. No importa lo que tenga que hacer. Te amo, hijo, te amo con el alma. ¡Sabés que mamá hará todo!”.

Ahora Juliana es consciente de su situación: “Sabemos cuándo llegamos, pero nunca sabemos cuándo podemos volver a Resistencia”, dice. Todo depende de cómo lo encuentren los médicos y “si responde o no al tratamiento”, sostiene. Por el momento, es de su bolsillo y de su trabajo de donde sale el pago de la habitación de hotel en Buenos Aires. Ya llegará el momento de retomar su plan de convertirse en profesora. Primero está la salud del bebé.

Para ayudar a León y Juliana, llamar al celular 0362154002086. O dejar mensaje para Juliana Benítez en Hotel Cuatro Reyes, en Avenida Independencia 1391 de la Capital Federal.