Fecha de publicación: mar, Nov 6th, 2018
Sociedad | Publicado por: Clarin

En 1 de cada 3 casos, la violencia contra la mujer es económica o patrimonial

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). El violento pone en práctica una fuerza que puede ser física o moral. Pero en el último tiempo se habló mucho más de la primera que de la segunda, en especial desde que el movimiento #NiUnaMenos se volvió una ola irrefrenable, dada la mayor difusión de los femicidios en la Argentina. De a poco, sin embargo, el hostigamiento psicológico y simbólico van siendo también tema de preocupación. Y ahora le llegó el turno a un tipo de violencia que todos conocen pero pocos comentan: la violencia económica y patrimonial, que representa el 36% de las denuncias que recibió la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) en 2017.

¿Qué es? ¿Cómo se ejerce? Básicamente es la violencia que apunta a un empeoramiento de la capacidad económica y los derechos patrimoniales de las personas. En este caso, mujeres, que en el 95% de los casos denunciaron a hombres. Mujeres y hombres de todos los estratos socioculturales, aclara el informe, y enfatiza: “El retaceo del aporte económico, cuando el varón resulta ser el único sostén del hogar, en ocasiones hace peligrar la supervivencia de la persona afectada”.

Fueron casi 8.500 las mujeres que el año pasado se acercaron a esa dependencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, dirigida por la jueza Elena Highton de Nolasco. Del total, 3.070, o sea el 36%, describieron situaciones de violencia con esas características.

En cuanto al perfil de las denunciantes, casi el 80% tenía entre 22 y 49 años; la mayor concentración de casos se dio entre las que estaban en sus treintas. Un dato llamativo, sin embargo, es que, si bien el número de casos era menor, en el rango de las mujeres de más de 74 años, las denuncias por violencia económica y patrimonial crecieron porcentualmente en comparación a las más jóvenes, y alcanzaron el 46%.

Quizás llame la atención que el 62% del total de las afectadas por violencia económica estaban, al momento de hacer la denuncia, insertas en el mercado laboral y percibían una remuneración. Sin embargo, es conocida la brecha salarial entre las mujeres y los hombres argentinos, lo que deriva en que -más veces de las imaginadas- “ellas” sean dependientes económicamente de “ellos”, y relativiza la relevancia del dato.

El informe sorprende por su magnitud, pero también porque el hostigamiento femenino suele visibilizarse a partir de los casos más extremos, ligados a la violencia ejercida sobre el cuerpo, en especial en un país como la Argentina, donde se comete un femicidio cada 30 horas.

Así, los porcentuales de las denuncias recibidas en la OVD ponen en primer plano una de las violencias que menos se ve. De menor a mayor, las denuncias del año pasado fueron por violencia sexual, en un 10%; social, en un 22%; económica, 36%; ambiental, 41%; física, 67%; y simbólica, 72%. La violencia psicológica es sin dudas la más frecuente: fue evidente en el 98% de los casos.

En palabras del informe, “la violencia económica atraviesa todos los niveles socioeconómicos”. En las jóvenes y adultas, las modalidades aparecen asociadas al “retaceo del aporte económico cuando el varón resulta ser el único sostén del hogar” (…); el chantaje ligado a los abusos sexuales; la quita o manejo unilateral de recursos propios o comunes, incluso los destinados al trabajo; el despojo o rotura de objetos personales, entre otras”.

Entre los segmentos más afectados, el informe señala a “las mujeres más vulnerables -escasos recursos propios, baja escolaridad, acotada red familiar y social, y déficit de acceso a bienes y servicios-, que se ven afectadas diferencialmente por una mayor dependencia económica hacia los varones”. Pero también a las adultas mayores, que suelen padecer “una apropiación de sus bienes, espacios habitacionales y quita de recursos, lo que opera como obstáculo a una adecuada alimentación y atención de salud”.

Un punto importante es que el 49% de las denuncias se presentó luego de la separación de la pareja, casos en los que, aclara el texto, “aparece un agravamiento de la violencia económica y patrimonial por el incumplimiento del aporte alimentario para la crianza de las hijas e hijos y objeciones a la división del patrimonio”.

Lo que sigue no es mejor. El texto advierte que “esto último está asociado a maniobras conducentes a la continuidad del vínculo que, en ocasiones, pueden llegar a la perpetración de una modalidad extrema de violencia, el femicidio”.