Fecha de publicación: dom, Dic 2nd, 2018
Salud | Publicado por: Clarin

Enorme avance: crean una droga que regeneraría cartílagos con artrosis

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). Una nueva estrategia experimental desarrollada por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge (Estados Unidos), permite a un fármaco contra la artrosis acceder al interior del cartílago de las articulaciones y regenerarlo. El avance, ensayado en ratas, supone un paso adelante para lograr un tratamiento que frene la progresión de esta enfermedad, para la que a día de hoy no existe cura.

La artrosis consiste en una degeneración progresiva del cartílago de las articulaciones a causa del envejecimiento o de lesiones. Esta patología afecta a 300 millones de personas en todo el mundo y no tiene marcha atrás, ya que el cartílago es un tejido que no se puede regenerar. Si bien hay terapias que pueden paliar los síntomas de la artrosis, a día de hoy no existe ningún tratamiento que pueda frenar su progresión. Cuando el tratamiento farmacológico no es suficiente, los pacientes pueden optar a someterse a una operación para introducir una prótesis en la articulación afectada, un procedimiento no exento de riesgos ni definitivo.

Uno de los principales obstáculos es que los fármacos lo tienen muy difícil para acceder al cartílago. La mayoría se eliminan de las articulaciones antes de que puedan tener efecto o bien no pueden penetrar en el interior del cartílago, donde se encuentran las células que lo producen –los condrocitos–, de forma que no pueden llevar a cabo su función.

Los investigadores liderados desde el MIT han buscado una estrategia para sortear este escollo. Han diseñado un nanotransportador: una molécula que actúa como un vehículo capaz de introducirse dentro del cartílago y llevar un fármaco hasta los condrocitos. La molécula consta de una parte esférica a la que se unen el fármaco, estructuras en forma de rama con carga eléctrica positiva y un compuesto llamada PEG.

Ya que el cartílago tiene carga negativa, las cargas positivas del nanotransportador hacen que se adhiera al tejido. El PEG, por otra parte, le permite abrirse paso a través del cartílago y llegar hasta los condrocitos.

Según publican en la revista Science Translational Medicine , los científicos añadieron al nanotransportador un fármaco llamado IGF-1, que estimula la producción de cartílago y la supervivencia y el crecimiento de los condrocitos. Para poner a prueba la estrategia, inyectaron el nanotransportador con el fármaco en las articulaciones de las rodillas de ratas que tenían artrosis por una lesión. El tratamiento redujo la degeneración del cartílago, la inflamación y la aparición de alteraciones del hueso relacionadas con la artrosis. En comparación con la inyección de IGF-1 solo, la combinación con el nanotransportador multiplicó por diez la vida media del fármaco en las articulaciones. Además, este se mantuvo en concentraciones efectivas en el cartílago durante treinta días, por lo que, potencialmente, una inyección bisemanal o mensual sería suficiente.

Por otra parte, los investigadores han comprobado en cartílago de vaca que la estrategia permite al fármaco atravesar grosores de este tejido de hasta un milímetro, una escala similar a la de las articulaciones humanas.

El nanotransportador podría adaptarse para cargar con otros fármacos y para tratar la artrosis asociada al envejecimiento. Antes de que pueda empezar a ensayarse en personas, no obstante, los autores deberán probarlo en otros animales más grandes, con articulaciones más parecidas a las humanas.

“Es un estudio muy interesante”, valora Josep Vergés, médico y presidente de la Fundación Internacional de la Artrosis (OAFI por sus siglas en inglés), que no ha participado en la investigación. Según Vergés, si llegase a aplicarse en personas y fuera igual de efectivo en ratas, la nueva estrategia podría mejorar la calidad de vida de los pacientes, ya que bastaría con una o dos inyecciones al mes. “Pero todavía hay que ver si se confirma en ensayos clínicos”, puntualiza Vergés, y añade que pueden pasar entre cuatro y ocho años antes de que la estrategia terapéutica esté disponible comercialmente.

Fuente: La Vanguardia