Fecha de publicación: lun, Dic 3rd, 2018
Internacional | Publicado por: Clarin

La protesta de los Chalecos Amarillos se extiende en Francia y Macron no encuentra soluciones

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Línea Prensa). Con el presidente Emmanuel Macron en absoluto silencio, Francia profundiza una insurrección violenta que podría transformarse en una revolución, según la advertencia de los políticos tradicionales. Ha dejado 4 millones de euros de destrucción entre el sábado y domingo en París en comercios y bancos. El jefe de Estado canceló un encuentro con los alcaldes elegidos para almorzar con la policía antidisturbios, que reprimieron a los Chalecos Amarillos y trataron de proteger el patrimonio de la capital, en los peores incidentes que recuerde la ciudad.

El primer ministro Edouard Philippe recibió este lunes a los partidos políticos, en medio de rumores de renuncia. La audiencia con los Chalecos Amarillos y el premier iba a ser el martes por la tarde. Pero ellos impusieron condiciones: la baja del combustible ya. La audiencia se canceló. Los liceístas han bloqueado al menos 100 colegios. Las gasolineras se están quedando sin nafta. Los depósitos de combustible están bloqueados y los bomberos quieren sumarse al movimiento de los Chalecos.

En este caótico escenario, la rebelión estalló en Aubervilliers, uno de los suburbios vecinos, a 10 minutos de París, que ardió en la rebelión de los hijos de los inmigrantes en el 2005. Pillaje, incendios, autos incendiados, apedreamiento de policías y bomberos durante la noche del domingo al lunes, en pleno Seine Saint Denis. Los rebelados de esta mañana no dejaban entrar a los bomberos, que huyeron ante la violencia, cuando quemaban el liceo Jean Pierre Timbaud. Solo pudieron sofocar el fuego cuando los bomberos llegaron acompañados por la policía, a la luz del día. El miedo ahora es el contagio de los suburbios.

Los políticos convocados al palacio de Matignon salen estupefactos con el ritmo que Philippe y el ministro del Interior quieren imponer a la crisis. Justo cuando una cuarta manifestación está siendo organizada por los Chalecos Amarillos para el próximo sábado, por las redes sociales, nuevamente.

Luego de que el premier Philippe anulara su viaje a Cracovia para asistir a la COP24, comenzaron a desfilar por Matignon Nicolás Dupont Aignan, del DLF, el socialista Olivier Faure, el ex candidato presidencial Benoit Hamon, el líder de la UDI centrista, Jean Chrisophe Lagarde, Marine Le Pen del Frente Nacional. Todos discutieron soluciones para encontrar un camino para la peor crisis política, social y económica que enfrenta el presidente Macron. Muchos mencionaron la palabra “revolución”, incluida la moderada UDI.

“El presidente tiene solo horas para actuar”, dijo Marine Le Pen, que busca capitalizar, junto al populista de izquierda Jean Luc Melénchon, al movimiento rebelde. Melénchon delegó y no fue al encuentro con Philippe. Ellos llaman a disolver inmediatamente la Asamblea Legislativa y convocar a elecciones anticipadas.

El socialista Olivier Faure exige una moratoria del alza del precio de los carburantes. ”Es la pre condición indispensable”, alerta. Son los socialistas los que amenazan con una moción de censura contra el gobierno, que podrían proponer con los comunistas y la Francia Insumisa. Se deben conseguir 58 firmas para obtener un voto de los diputados y los socialistas tendrían 33.

El líder de los Republicanos, Laurent Wauquiez exige un referéndum. “El presidente no puede continuar en silencio. Es necesario que le devuelva la palabra a los franceses y para eso necesitamos un referéndum”, dijo, tras exigir la “anulación de la tasa de combustible”, que dio origen a esta insurrección.

El primer ministro anunció un debate en la Asamblea Nacional y en el Senado por la violencia, el miércoles y jueves.

Con tres de cada cuatro franceses apoyando a los Chalecos Amarillos después de la brutal violencia el sábado y la madrugada del domingo en París y sus barrios más elegantes, los sondeos demuestran que el 90 por ciento considera que “el gobierno no ha estado a la altura de la crisis”. Ocho de cada diez desaprueban el recurso de la violencia pero continúan con su apoyo político, según la encuesta de Harris Intercactive el domingo a la tarde.

Olivier Bensaconet, el cartero y líder del Nuevo Partido Anticapitalista, dijo que “es la primera vez que percibo en el aire tal determinación. Hay pillaje, destrozos. No es un método revolucionario. Los destrozos por los destrozos, eso no es la Revolución. No es todavía una revolución pero hay un aire de insurrección“, alertó.

Los Chalecos Amarillos son un movimiento amorfo, apolítico, organizado en las redes sociales entre una clase media empobrecida, enojada, que vive en pueblos pequeños, abandonados por los servicios del Estado y que deben usar el auto diésel, tan promovido durante años por el Estado, para desplazarse. Con la suba del gasoil por los impuestos de transición ecológica, hoy hasta 400 euros de su salario de 1.300 euros se gasta en llevar el tanque. Y no llegan a fin de mes.

Sin voceros formales, ocho se autopropusieron en Internet y recibieron apoyo. Christophe Chalencon es uno de ellos. El llama “a la dimisión del gobierno” para poner a la cabeza de Francia “un verdadero comandante, como el general De Villiers”. No es otro que el ex jefe de las fuerzas armadas francesa, que renunció el 19 de julio del 2017, cuando Macron lo acusó de desautorizarlo y reclamó: ”El comandante en jefe soy yo”.

“El ha servido a Francia, la de izquierda o de derecha. Hoy es un hombre de garra que necesitamos a la cabeza del gobierno”, sugirió el vocero de los Chalecos en Europe1.

Es la primera vez que los Chalecos sugieren sus ideas políticas, tras su pedido de “Macron Dimisión”, más allá del reclamo por la pérdida de poder de compra, no llegar a fin de mes y el alza del combustible.

La alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, y la presidente de la región de Ille de France, Valerie Pécresse, creen que “París no puede soportar un tercer fin de semana de caos”.

“Existe el derecho a manifestar pero no tomar a la capital de rehén. Nuestra respuesta debe ser la firmeza. Debemos imponer sanciones ejemplares a los que provocaron los pillajes, los robos, que han aterrorizado a la población”, dijo Pécresse, presidente de la Ille de France.

Los Chalecos Amarillos están divididos. Aquellos que publicaron una “salida a la crisis” en el dominical Journal du Dimanche recibieron docenas de amenazas de muerte, según Jacline Mouraud, una de los Chalecos.

El gobierno hasta ahora ha demostrado que lleva tres semanas sin poder controlar una crisis tanto política como de seguridad. Los nuevos “sans culottes” franceses son una clase media nueva pobre, que votó a Macron y hoy se siente olvidada, huérfana, desclasada y furiosa.

El historiador y editor del diario Libération, Laurent Joffrin, advierte que más allá de los vándalos , “hay Chalecos Amarillos de regiones lejanas de Francia que han llegado a la conclusión de que la única forma de hacerse entender es con esta violencia”.

“Macron tiene dos opciones: bombero o piromaníaco”, insiste. “Después de dos semanas, él escucha, pero no entiende nada. Atiza las llamas”.

El gobierno se ha vuelto a reunir de urgencia en el atardecer de este lunes, con ministro de Economía incluido. “Cedan o váyanse”, es la respuesta de la Francia Insumisa. Los sindicatos ofrecen una mano extendida para controlar el descontrol. Marcharán el 14 de diciembre pero hoy es como hablar de la eternidad.