Fecha de publicación: jue, Dic 20th, 2018
Internacional | Publicado por: Clarin

Un juez habilitó la salida de prisión de Lula, pero el titular de la Corte lo impidió

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El presidente de la Corte Suprema, Jose Antonio Dias Toffoli, esta noche la resolución que había adoptado su colega en el más tribunal del país, Marco Aurélio Mello. Con esto, en poco más de cinco horas se evaporó la expectativa que se había generado sobre la liberación “inmediata” del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso en una causa por corrupción. Mello había emitido al mediodía una sentencia que abría las puertas de la prisión a todos aquellos presos detenidos después de recibir una condena en segunda instancia. El caso más famoso es, sin duda, el ex mandatario del Partido de los Trabajadores (PT).

A Lula lo habían llevado a Curitiba el 7 de abril pasado, donde fue encerrado en la Superintendencia de la Policía Federal, por orden del ex juez del Lava Jato Sergio Moro. Ocurrió días después que un tribunal regional de Porto Alegre lo sentenciara por segunda vez por lavado de dinero y coimas que habría recibido con la entrega de un departamento en Guarujá. Lula y sus defensores negaron, en todo momento, que esa propiedad perteneciera al ex sindicalista y dirigente del PT.

Para el ministro del Supremo Tribunal Federal Marco Aurélio, la prisión decretada contra personas que tienen condena en segunda instancia, pero aún tramitan apelaciones en tribunales superiores, es violatoria de la Constitución de 1988. Su decisión provocó una fuerte conmoción política y una gran expectativa para las organizaciones de izquierda, especialmente el PT.

Aun así, en los medios petistas se había generado una ansiedad enorme pues suponían de antemano que Toffoli iría a impedir la liberación del ex jefe de Estado. De los once magistrados de la Corte, Toffoli es el único que estuvo vinculado en su juventud al PT. Y de hecho, le debe su nombramiento a la ex presidenta Dilma Rousseff. En cambio, Marco Aurelio al igual de Gilmar Mendes, son jueces con trayectoria más larga en la propia Corte, que desde un principio estuvieron en contra de la detención de Lula. Políticamente, en cambio, siempre fueron de centro-derecha.

En la medida que dictó al mediodía, Mello afirmó que ésta se ajustaba “al artículo 283 del Código Penal” y que estaba en “armonía” con la Carta Magna brasileña. Definió, en su escrito, que se imponía suspender las prisiones hasta que no hubiera terminado el proceso judicial que permite, en el caso de Brasil, apelar las resoluciones de tribunales regionales en libertad.

El magistrado impuso, además, la inmediata libertad “de quienes hayan sido presos en cuanto existe un trámite de apelación” realizado en tribunales superiores, como el Superior Tribunal de Justicia (STJ) y la propia Corte. Añadió que la prisión debía “reservarse para los casos que verdaderamente se encuadran dentro del artículo 312 del mencionado código procesal”. Es decir, cuando ya no existe más margen para presentar recursos a favor de un condenado.

Dias Toffoli, como esperaban sus ex compañeros, revocó la determinación de su colega casi al anochecer. Fue después de que interviniera la fiscal general nombrada por Michel Temer, Raquel Dodge. Ella recurrió a la medida de Marco Aurélio y el titular de la Corte rápidamente aceptó la visión de la procuradora. Todo esto ocurrió justo el último día de actividad pues hoy jueves se inician las ferias judiciales en Brasil.

Las divergencias entre Toffoli y Mello vienen desde hace bastante tiempo. Marco Aurélio pretendía que el caso de la prisión después de segunda instancia fuera juzgado en el plenario del STF, con los 11 ministros, el 1º de febrero de 2019. En cambio, el titular de la Corte impuso una fecha posterior: el 10 de abril de 2019.

Para Mello, la decisión que había adoptado el mediodía de este martes, no fue una reacción sino una “acción”. El juez reivindicó: “Después de 40 años de toga no puedo convivir con la manipulación que se hace de los plazos para que la Corte trate los temas”. Indicó a la periodista del diario Estado de San Pablo Vera Magalhaes que “antiguamente”, cuando un ministro liberaba una iniciativa para juzgar el mérito de una causa, como por ejemplo la de Lula, “ésta era inmediatamente incluida como caso a ser tratado por el plenario”. No fue lo que ocurrió con el juzgamiento de “constitucionalidad” de esa norma de 2016 que permite, en principio, poner tras las rejas a un individuo condenado en segunda instancia (aunque no obliga).

En cuanto llegó la noticia del fallo de Marco Aurélio Mello, el abogado de Lula pidió a la justicia federal de Curitiba que liberara a su defendido. Pero la jueza Carolina Lebbos, quien debe emitir la autorización para soltar al ex presidente, demoró en concretar el trámite y finalmente se negó a realizarlo. Ella pertenece al grupo que anudó el ex juez Sergio Moro para llevar adelante las investigaciones del Lava Jato. El ex magistrado, hoy designado ministro de Justicia del futuro gobierno de Jair Bolsonaro, se negó a realizar declaraciones sobre el tema.

Hay un detalle no menor respecto de Dias Toffoli. Y es que el presidente de la Corte estaba presionado por medios online vinculados al president electo, como “El Antagonista”, que venía denunciándolo por presunta corrupción. Desde hace varios números, ese site insiste con que Toffoli recibe “beneficios” dudosos a través de su mujer, titular de un famoso estudio de abogados.