Fecha de publicación: vie, Mar 29th, 2019
Salud | Publicado por: admin

Control de alcoholemia: cuál es el nivel permitido y por qué no funcionan los trucos para zafar

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CABA Control de alcholemia en Av Corrientes y 25 de Mayo Foto Diego Díaz 19/03/2019

CIUDAD DE BEUNOS AIRES (Compacto Político). El alcohol está presente en más del 30% de los accidentes mortales, lo que lo convierte en uno de los principales factores de riesgo vial: hay que saber que cuando se toma alcohol y se maneja, la fatalidad es cuestión de tiempo. En este artículo, se repasan los puntos relacionados con esta temática para despejar las dudas.

¿Qué es la tasa de alcoholemia?

La alcoholemia representa el volumen de alcohol que hay en la sangre y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado (los controles de alcoholemia que se hacen en la Ciudad son así, miden el aire). Los valores tolerados son 0.5 g/l para conductores particulares; 0.2 g/l para motociclistas (el GCBA comenzó a testearlos recientemente) y 0 para profesionales y principiantes. Una curiosidad: los acompañantes en moto no pueden tener más de 0.5 g/l y esto tiene que ver con que, en caso de estar alcoholizados, podrían hacer que el conductor pierda el control del vehículo. Y otra más: ya hay 6 provincias que tienen tolerancia 0.

El Gobierno porteño incorporó controles de alcoholemia específicos para motociclistas. Foto: Germán García Adrasti

El Gobierno porteño incorporó controles de alcoholemia específicos para motociclistas. Foto: Germán García Adrasti

¿A cuánta bebida equivalen 0,5 gramo de alcohol en sangre?

Como regla general, se puede decir que es el equivalente a dos copas y media de vino o dos chops de cerveza como máximo. Pero esto cambia según la persona.

¿De qué depende la tasa de alcoholemia, además de la cantidad que se tome?

  1. De la clase de bebida. Las bebidas alcohólicas tienen diferente concentración de alcohol. No es lo mismo un vaso de cerveza que uno de whisky, aunque la cantidad de líquido sea la misma. Otra cosa a tener en cuenta es que el alcohol de las bebidas fermentadas (vino, cerveza) se absorbe más lentamente que el de las destiladas (whisky, gin).
  2. De la rapidez con que se toma. Cuanto más rápido se bebe, mayor es la velocidad de absorción y la cantidad total de alcohol que pasa a la sangre. Por eso es recomendable tomar pausadamente e intercalar agua o bebidas sin alcohol entre cada trago.
  3. De si el estómago está lleno o vacío. Cuando se bebe sin haber comido y el tubo digestivo está vacío, la cantidad de alcohol que pasa a la sangre es mayor y lo hace de forma más rápida. Por eso, siempre hay que comer antes de beber alcohol.
  4. De la edad. Las personas menores de 18 años y las mayores de 65 son más sensibles a los efectos del alcohol. Además, unos por inexpertos y los otros por veteranos, a esas edades no se tiene la mejor aptitud para conducir, con lo cual el agregado del alcohol aumenta la vulnerabilidad.
  5. Del género. El alcohol se procesa de forma distinta en varones y en mujeres: ellas pueden presentar tasas de alcoholemia más altas pese a haber tomado la misma cantidad que los varones, algo que se acentúa cuanto más jóvenes son.
  6. Del peso. Una persona delgada puede tener una tasa de alcoholemia mayor a la de una persona robusta pese a haber bebido lo mismo.
  7. De la hora del día. Cuando dormimos, la eliminación del alcohol es mucho más lenta que durante el día. Por eso, si antes de acostarte consumiste mucho alcohol es posible que a la mañana tu alcoholemia aún sea positiva. Dormir algunas horas no es suficiente para garantizar una conducción segura.
Los controles se hacen con un alcoholímetro, que mide el nivel de alcohol en el aire espirado. Foto: Germán García Adrasti

Los controles se hacen con un alcoholímetro, que mide el nivel de alcohol en el aire espirado. Foto: Germán García Adrasti

¿Cuáles son los efectos del alcohol en la conducción?

Cuando se toma alcohol, el primer efecto es negar que algo malo puede pasar: “Yo lo controlo”, siente el conductor. Esa falsa seguridad hace que tolere un nivel de riesgo aumentado. Se deteriora el sentido de la responsabilidad y de la prudencia y se potencian conductas impulsivas y agresivas. Una persona bajo los efectos del alcohol percibe peor las luces, las señales, las distancias y las velocidades; puede experimentar la visión en túnel; sus ojos se fatigan con mayor facilidad, y pierde la coordinación. En ese estado se cometen muchos errores al volante y la toma de decisiones se vuelve más lenta.

Los falsos mitos sobre la alcoholemia: las creencias que hay que desterrar

  1. “No hay peligro si estoy por debajo de 0.5″. Falso: antes de los 0,5 g/l de alcohol en sangre ya se pueden observar alteraciones en la capacidad para conducir.
  2. “Si tomo durante muchas horas pero poco no doy positivo”. Falso: la eliminación del alcohol del organismo es lenta, por lo que si se consumen pequeñas cantidades pero de manera continua durante muchas horas, la alcoholemia puede ser muy alta al final del día.
  3. “Un café y estoy como nuevo”. Falso: ni el café, ni el té, ni darse una ducha, ni dormir un poco son remedios eficaces para reducir el nivel de alcohol en sangre.
  4. “Yo sé cómo no dar positivo”. Esto es una gran tontería. Pese a ello, circulan todavía supuestos trucos para zafar en un control. La realidad es que hacer ejercicio para transpirar, masticar chicles, chupar caramelos de menta, masticar granos de café, ingerir aceite, fumar, usar sprays bucales, tomar un litro de agua, etc., no enmascara al alcohol. La única solución es descansar y esperar que el organismo lo elimine al cabo de algunas horas, que varían de acuerdo a la cantidad que se haya tomado.

¿Qué pasa cuando un conductor da positivo en un control de alcoholemia?

La grúa se lleva el auto, que recién puede ser retirado de la playa de infractores al día siguiente, porque no está permitido que un acompañante tome el volante. Al mismo tiempo, se le inicia una causa al conductor en la Justicia Penal, Contravencional y de Faltas, que puede derivar en una suspensión temporal de la licencia, multa, tareas comunitarias, realización de cursos de educación vial, etc.

Un control de alcoholemia en avenida Corrientes y 25 de Mayo. Foto: Diego Díaz

Un control de alcoholemia en avenida Corrientes y 25 de Mayo. Foto: Diego Díaz

¿Qué ocurre cuando alguien se niega al control?

Cuando un conductor se niega a someterse al test de alcoholemia o sopla deficientemente para tratar de engañar al alcoholímetro, la ley establece que el auto será remolcado igual. En ese caso, hay que afrontar una multa de $6.420, que se eleva al doble para los que tienen licencia profesional.

* Pablo Martínez Carignano es especialista en seguridad vial. Para consultas, se lo pueda contactar vía Twitter (@mutandisonline)

Fuente: Clarín